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PIELES VERDES


Bautizados así por el color de su piel de tacto céreo, los pieles

verdes son el salvajismo personificado. Tienen mal carácter,

son primitivos y viven para luchar. A falta de otros enemigos,

acaban enfrentándose entre sí consumidos por la sed de

violencia. En su cultura, la fuerza lo es todo, y los miembros

más débiles del grupo pueden acabar en las fauces de otro.


Los pieles verdes no tienen patria. Asaltan los asentamientos de

otras razas y los hacen suyos, decorándolos con pinturas tribales,

madera y chatarra que moldean con la forma de símbolos

rudimentarios, y, en ocasiones, hasta con los huesos de sus

víctimas. Todo ello conduce a un estilo arquitectónico propio

caracterizado por un aspecto destartalado.


De cuando en cuando, un poderoso kaudillo orco reunifica

a las tribus de pieles verdes en una masa ingente

denominada "¡Waaagh!", el grito de guerra común de

estas criaturas. En un ¡Waaagh!, los pieles verdes se

convierten en una estampida de Orcos, Goblins y Snotlings desenfrenados dispuestos a destruir todo lo que encuentren a su paso. Salvo por el propio Caos, no hay ninguna fuerza en el mundo de Warhammer que sea tan devastadora como un ¡Waaagh! en acción.



En los albores de la Era del Juicio, el Orco Negro Grumlok, Señor de la Guerra, y su diminuto homólogo, el chamán goblin Gazbag, han reunido a los pieles verdes. Juntos quieren conducir a su tribu, los Zolez Zangrientoz, al dominio absoluto. Ahora han declarado la guerra a los Enanos, guiados por una mano invisible.


Orcos


Los Orcos son la especie más numerosa de los pieles verdes.

Son más grandes, más agresivos y más musculosos que sus
primos menores, los Goblins, los Hobgoblins y los Snotlings.
Los Orcos crecen durante toda su vida, y la piel se les oscurece
con la edad. Los ejemplares más fuertes y poderosos se
convierten en Orcos Negros, caracterizados por su gran tamaño y
su piel oscura. 


Los Orcos no son criaturas inteligentes en absoluto, pero sí tienen un conocimiento instintivo de la estructura social. Se trata de bestias primitivas que imponen su voluntad a todo el que creen más débil. Lo que más les gusta a los Orcos es luchar. A falta de oponentes, pueden enfrentarse entre ellos mismos. Suelen protagonizar combates descarnados, ya que son rivales temibles incluso cuando están heridos. No sienten dolor y no temen nada.


Los ejemplares especialmente poderosos pueden tratar de ascender en su tribu mediante un salvajismo brutal que les permita ganar combates personales. Si alguno es capaz de vencer al actual kaudillo, asumirá su cargo. Si muestra un carácter decidido, puede unir a toda la tribu en un ¡Waaagh!, mientras supera las dificultades internas que acarrea su cargo.


Los Orcos luchan con armas primitivas que son poco más que trozos de metal sin trabajar. Suelen darles nombres tan descriptivos como "rebanadora", "golpeadora" y "machacadora", y las manejan con una fuerza brutal.


Goblins


Los Goblins son considerablemente más pequeños que los Orcos, pero
compensan esta desventaja con una astucia natural de la que carecen sus
parientes. Reciben amenazas e intimidaciones constantes de los Orcos, lo que
les ha llevado a convertirse en criaturas escurridizas e insidiosas, cuya cómica
apariencia oculta una inteligencia malévola. En muchos aspectos, los Goblins
son el cerebro de la sociedad tribal de los pieles verdes. A menudo son los chamanes de sus tribus y suelen tener cabeza suficiente como para aprovechar su cargo y manipular a los grandes y lentos Orcos para que cumplan su voluntad. 

Los Goblins también son los pieles verdes más diestros con la tecnología. Crean objetos de diseño sencillo, pero efectivo. Como ocurre con todas las creaciones de los pieles verdes, las máquinas y dispositivos de asedio elaborados por los Goblins tienen un aspecto primitivo, pero una roca de 200 kilos causa los mismos estragos desde un lanzapiedroz de los pieles verdes que desde un lanzaagravios de los Enanos.


Ejército de pieles verdes: Los Zolez Zangrientoz


[1] La tribu de los Zolez Zangrientoz es una de los cientos de tribus de pieles verdes de las Tierras Yermas. Liderada por un orco negro gigantesco llamado Grumlok y su chamán goblin más poderoso, Gazbag, esta tribu conquistó rápidamente a sus rivales y comenzó a crecer en número. Y la historia podría haberse quedado ahí de no haber sido por Malekith, el Rey Brujo.


Como parte de su plan para conquistar Ulthuan, Malekith debe manipular al Imperio para que solicite la ayuda de los altos elfos. Con el fin de garantizar su objetivo, el Rey Brujo idea un plan para enredar a los enanos en una guerra contra sus antiguos rivales, los orcos y los goblins, para asegurarse de que no puedan acudir en defensa del Imperio en ese delicado momento. Sin la ayuda de los enanos, el Emperador no tendría más opción que recurrir al Rey Fénix de Ulthuan, y cuando los ejércitos de los altos elfos partieran rumbo al Viejo Mundo, su isla natal quedaría expuesta a la invasión.


Malekith envía cazadores a las Tierras Yermas con la misión de capturar al kaudillo orco más poderoso que puedan encontrar y llevarlo a Naggaroth. Sus hombres logran volver con Grumlok y Gazbag, a quien Malekith otorga amuletos para multiplicar sus poderes por diez. Cuando el orco y el goblin regresan a su tribu, inician una campaña para conquistar a sus vecinos y reúnen a un gran contingente. Empujados por la energía de su amuletos, Grumlok y Gazbag se dirigen a Karak Ocho Picos y, una vez allí, arrasan a la dotación de enanos local, haciéndose con el control de la fortaleza.


Grumlok ha convocado a todas las tribus del Viejo Mundo a unirse a su gran ¡Waaagh!, pero los Zolez Zangrientoz son quienes más respeto y miedo inspiran entre los pieles verdes. Grumlok espera que sus muchachos mantengan a raya al resto de orcos y goblins y que, llegado el momento de echar abajo las puertas de Karaz-a-Karak y saquear las calles de la capital enana, sean los Zolez Zangrientoz quienes lideren el ataque.

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